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  En diálogo con nuestro medio el representante apícola de la Provincia de Buenos Aires, Ariel Guardia López, explicó que la zona más complicada abarca desde General Villegas hasta Las Flores, donde existe todo un circuito que desemboca en los ríos, principalmente El Salado.
  El funcionario agregó que desde los municipios están presentando el estado de situación en una Comisión de Emergencia, que luego evaluará cada caso puntual para ver si se trata de emergencia o desastre y tomar las medidas al respecto.

Alternativas

  En principio no habría grandes pérdidas directas (colmenares bajo agua), pero sí mucha dificultad para acceder a los apiarios. “Tengo la información que muchos apicultores entran como pueden con tractores o cuadriciclos, porque los caminos están muy difíciles de transitar”, y agregó “si tienen una buena alimentación o reserva no van a tener inconvenientes para desarrollarse esas colmenas una vez que baje el agua. El tema es que todavía el periodo fuerte de lluvias aun no comenzó y eso es lo que agrava el panorama”, y culminó la idea “no sabemos como vendrá para adelante, ojala que paren las lluvias para poder ingresar a los apiarios y acomodarlos”.
    Por otra parte destacó que desde el organismo de Infraestructura de la Provincia están trabajando para mejorar principalmente los accesos de los caminos rurales.
  Guardia López remarcó que en los últimos años los apicultores comenzaron a tomar precauciones llevando sus colmenas a lugares más altos o colocandolos en caballete. “Generalmente cuando instalan colmenas tratan de hablar con los lugareños para conocer como se comporta la región en caso de que ocurran éste tipo de fenómenos”. “Si pueden llegar a los colmenares y el agua se va será una buena temporada porque hay muy buena floración. Dentro de las condiciones climáticas el tema del agua si uno tiene las colmenas en lugares altos no hay mayores inconvenientes, siempre es mejor que una sequía”, concluyó.

Complicaciones sanitarias

  Para cerrar la charla, Guardia López remarcó que frente a estos excesos de humedad hay que estar atento a un posible brote de Nosemosis, al tiempo que resaltó que el invierno no fue frío, lo cual trae aparejado que si sigue habiendo postura pueden darse problemas con Varroa, pero por suerte no se dio este año.
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